Cómo congelar pastas y salsas caseras en sencillos pasos ¡No más problemas!

Si queremos cocinar, previamente los productos debieron estar correctamente conservados. Ahora, ¿cómo aplicamos las herramientas a la hora de guardar y/o refrigerar pastas y salsas caseras? Aquí te lo mostramos.

Uno de los factores determinantes del éxito en la cocina es la adecuada conservación de los ingredientes y productos que utilizaremos. En el caso de las pastas y salsas caseras, cada una tiene condiciones de conservación diferentes.

La pasta seca resulta muy práctica para guardarla en la despensa. Su vida útil es muy larga y nos permite tener a disposición un paquete de cualquier variedad sin miedo a que se estropeen con el paso del tiempo.

Cómo guardar correctamente la pasta seca.

Recuerda: los envases de pasta deben guardarse en un lugar fresco y seco, mejor si no recibe luz directa. Otra posibilidad es rellenar recipientes vacíos y limpios de cristal que dispongan de un cierre hermético.

Por otro lado, respecto a la pasta fresca, la misma requiere ser utilizada en un corto período de tiempo desde su elaboración. Si bien podemos tenerla algunos días en la nevera, es conveniente cocinarla el mismo día o durante la jornada siguiente. En el caso de que la pasta sea rellena, no es recomendable dejar pasar demasiado tiempo antes de prepararla ya que se ablanda mucho y pierde su sabor y firmeza.

Aprende a almacenar la pasta fresca y evitarás grandes problemas.

Sino, puedes congelar la pasta fresca, en caso de no cocinarla inmediatamente. Para ello, lo ideal es utilizar bolsas específicas de congelación, distribuyendo la pasta en porciones y asegurándonos de que las cerramos bien. Puedes guardarla hasta dos o tres meses en el congelador.

Por último, las salsas: el consejo aquí es optar por tarros herméticos de vidrio listas para consumir. Antes de abrirlas, al igual que la pasta seca, guardalas en un lugar fresco y seco, preferentemente oscuro, ya que no necesitan refrigeración.

Salsas caseras: a un lugar fresco y en recipiente herméticos.

Una vez abierto un bote de salsa tendremos que guardarlo en la nevera si no lo vamos a consumir en el momento. Asimismo, las podemos congelar sin problemas. Las salsas que mejor aguantan la congelación son las elaboradas con tomate. En cuanto al queso, es mejor guardarlo aparte y añadirlo a la salsa justo antes de consumir.

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